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Es uno de los plásticos más presentes en la vida diaria. Está en las cajas de alimentos, los vasos desechables de café, las copitas plásticas para salsas, los vasos para fiestas, dentro de cajas de electrodomésticos, en el relleno de los envíos, en las benditas bandejas de carne, pollo, cerdo y pescado. Es el plástico desechable por excelencia y el más utilizado. Ya se ha adentrado tanto en nuestra vida diaria que es imposible sacarlo. Así que, la preocupación por encontrarle un fin reutilizable es real.

No obstante, parece que el poliestireno (PS) es uno de los plásticos más exitosamente reciclables de toda la familia termoplástica y que produce una materia prima bastante cercana a la original. Pero… ¿acaso no siempre se dice que los materiales no reciclables son los que tienen residuos de alimentos? Su uso constante para envasar comida debe de dañar parte de su proceso, ¿no es así?  A lo cual salta la pregunta:

TP 3701
SOSTENIBILIDAD
RECICLAJE PS

 

Aunque había sido marginado de la nueva economía de los plásticos, el PS ha demostrado tener propiedades técnicas que incluso lo hacen comparable en reciclabilidad con el PET. Su futuro dependerá del ecodiseño y de certificar su aplicación en contacto con alimentos.

La fundación Ellen MacArthur, líder en la formulación de lineamientos de acción dentro de la nueva economía circular de los plásticos, recomendó en 2016 suprimir el uso de materiales que no tienen altos volúmenes de consumo en empaques, o que no tienen un flujo establecido de recuperación efectivo en costos: entre ellos había señalado al PVC y al PS (poliestireno).

Sin embargo, investigaciones recientes han demostrado que el PS puede ser reciclado con medios mecánicos y que mantiene atributos de pureza comparables a los del material original. Esto significaría que puede utilizarse después de reciclado en aplicaciones que tengan contacto con alimentos. Adicionalmente, se ha determinado que las propiedades mecánicas y de desempeño se mantienen relativamente inafectadas, sobre todo cuando se le incorpora en un 30% como PCR (reciclado posconsumo) en combinación con 70% de materia prima virgen, logrando la meta de participación de resina reciclada en empaques que se persigue como estándar para el 2030.
Y, por si fuera poco, hay una característica adicional que frena en seco el tren que iba a dejar al PS abajo: en el reciclaje químico el monómero de estireno es fácilmente depurable en estado líquido, lo que permite que su obtención sea mucho más sencilla que en otros plásticos, y que su rendimiento a través de esta técnica sea muy superior al de otros materiales.

EL PS COMO MATERIAL DE EMPAQUE

De acuerdo con el reporte “Plastics – TheFacts 2021”, el PS constituye apenas el 6.1% de los materiales plásticos consumidos dentro de la Unión Europea. El PP constituye el 19,7%. Las aplicaciones principales se encuentran en productos lácteos y en bandejas de carne y pescado, sobre todo en los casos en que se habla de PS expandido.

Los lineamientos de la economía circular han buscado simplificar y fortalecer los flujos de reciclaje. Es decir, materiales como el PP, el PE de alta y baja densidad y el PET, que es el material con mayores tasas de reciclaje a nivel mundial, deberían ser los materiales a escoger para garantizar que sean recuperados.

Es así que diversas empresas han trabajado para buscar alternativas de aprovechamiento del PS, con interesantes resultados. Lo más rescatable de todo el esfuerzo es que se está trabajando en la columna vertebral de la economía circular: que el plástico de empaque vuelva a ser empaque y que no se degrade en la cadena de recuperación en aplicaciones de menor valor o de menor demanda (lo que comúnmente se conoce como “downcycling”). Solo en la medida en que un artículo plástico vuelva a tener el mismo valor que el producto original estaremos hablando de economía circular.

Es así que diversas empresas han trabajado para buscar alternativas de aprovechamiento del PS, con interesantes resultados. Lo más rescatable de todo el esfuerzo es que se está trabajando en la columna vertebral de la economía circular: que el plástico de empaque vuelva a ser empaque y que no se degrade en la cadena de recuperación en aplicaciones de menor valor o de menor demanda (lo que comúnmente se conoce como “downcycling”). Solo en la medida en que un artículo plástico vuelva a tener el mismo valor que el producto original estaremos hablando de economía circular.

ALTA PUREZA PARA CONTACTO CON ALIMENTOS

Con la tecnología existente hoy, es posible descontaminar el PS al nivel necesario para que pueda entrar nuevamente en contacto con alimentos. Este es el hallazgo que, en su momento, hizo que despegara exponencialmente el reciclaje de PET: la posibilidad de reciclar botella a botella. Y justamente esto es lo que recientemente se ha logrado en la investigación con PS.

Uno de los pioneros en estas investigaciones es Gneuss, el fabricante alemán de tecnología de extrusión y reciclaje. En el 2014 uno de sus clientes lo abordó para entender qué tan viable era recuperar bandejas que habían estado en contacto con pescado.

En este caso el desafío era lograr remover la contaminación orgánica, y ante todo evitar cualquier rastro de olor en la aplicación, para obtener un material que pudiera volver a procesarse y convertirse en aplicaciones del mismo valor: bandejas de material para empaque.

La tecnología MRS de Gneuss ha sido usada exitosamente para descontaminación de PET, y goza de amplia credibilidad en la recuperación de aplicaciones en contacto con alimentos. La casa matriz inició entonces una serie de pruebas empleando la misma tecnología, donde el corazón es un sistema de plastificación que tiene una sección de husillos múltiples: en él se abre el fundido en muchos pequeños volúmenes, incrementando el área de exposición hasta 100 veces si se compara con una extrusora de tornillo sencillo, y hasta 40 veces si se compara con una doble husillo. Al incrementar el área es posible aspirar por vacío los volátiles y contaminantes que se presentan.

En este primer piloto el proceso de descontaminación fue exitoso, demostrando que es posible usar la tecnología ampliamente probada en PET de una manera similar en el PS. La compañía consiguió en el año 2016 una carta de no objeción de la FDA para
contacto con alimentos. La tecnología permite obtener un PS de pureza y desempeño comparable al material virgen, y las pruebas han demostrado que el material reciclado puede utilizarse como una solución “drop-in” en reemplazo de material virgen; algo
muy similar a lo que ocurre en el PET.

Carl-Jürgen Wefelmeier, director de la unidad de negocio de lámina de Gneuss, comentó que una de las grandes ventajas que tiene el sistema es la flexibilidad, ya que es posible migrar entre materiales, procesar PET y procesar PS sin requerir tecnología adicional. Destacó que es posible integrarlo directamente con líneas de extrusión de lámina de PS. “Es posible procesar láminas de PET y PS, e
incluso láminas de PS espumado”, afirma.

Gneuss, además de suministrar la tecnología, afirma estar en capacidad de acompañar a los clientes a obtener una carta de no-objeción de la FDA. “Conocemos el proceso en profundidad y podemos acompañar a nuestros clientes para que logren esta certificación y puedan comercializar PS reciclado”, afirma Andrés Grunewald, director de ventas de Gneuss para América Latina.

EL ECODISEÑO: PILAR DEL FUTURO

Saber que algo es técnicamente viable no es suficiente para garantizar que efectivamente se logre la recuperación. El reciclaje de PET es un caso de éxito gracias a un trabajo consecuente de muchos años en varios frentes. Es claro el nivel de contaminación aceptable, el tipo de pruebas que debe superar el material reciclado para garantizar un estándar apto para contacto con alimentos. Todo este trabajo está aún por establecerse en PS.

Uno de los puntos críticos en el éxito de este proyecto piloto fue garantizar el origen. En este caso, debido al sistema de recolección existente localmente, fue posible garantizar que las bandejas que se emplearon estaban exclusivamente en contacto con alimentos y no fueron contaminadas con nada más antes de ser recuperadas. Axel Hannemann, director de área de fibras y pellets para Gneuss resalta que para obtener una certificación FDA, el 95% del material debe venir de aplicaciones en contacto con alimentos y es necesario desarrollar un sistema de recolección. En 2018 se fundó una organización sin ánimo de lucro, la SCS, Styrenic Circular Solutions, una iniciativa que integra a toda la cadena de valor, y se ha dado a la tarea de entender y validar técnicamente y en detalle las oportunidades de reciclaje de polímeros estirénicos.

ChrissiSchönfelder, directora de divulgación y comunicaciones de la SCS, resalta la importancia del perfil de asociatividad, que involucra tanto a proveedores de materia prima y maquinaria, como a transformadores de empaque y a dueños de marca y retailers.
“Hoy en día tenemos un cambio de paradigma; no podemos continuar haciendo todo compañía a compañía”, afirma. “Solamente juntos podremos lograr un reto tan grande y tan complejo como transitar desde la economía lineal hacia la economía circular, y no solo eso, tenemos que hacerlo rápido”.

Uno de los trabajos que ha emprendido la SCS es la validación del PS reciclado para contacto con alimentos, a través de los llamados “ChallengeTests”. Este tipo de iniciativas son guiadas y financiadas por la asociación, con el fin de tener resultados independientes que avalen la pureza y calidad del material recuperado. La SCS ha solicitado ante la entidad competente Europea (la EFSA) una autorización

EL CAMINO DE LA ESTANDARIZACIÓN

El aprovechamiento del PS depende de qué tan buena sea la materia prima para el reciclaje; es decir, qué tan puro sea el envase de PS. En este caso, el ecodiseño, o diseño para reciclaje, es una pieza fundamental del rompecabezas.

Tomemos como ejemplo, una vez más, el reciclaje de PET botella a botella. Hannemann comenta que “La botella de PET está perfectamente diseñada” para reciclaje: el material no tiene pigmentos, la etiqueta se remueve fácilmente, el PET es puro y no se combina con otros materiales. Y para obtener una alta reciclabilidad del PS es necesario apuntar a lo mismo: empaques puros, sin impresión y sin etiqueta, o con etiqueta de fácil remoción.

Schönfelder es enfática en resaltar la importancia del ecodiseño como un eje fundamental de la economía circular. Actualmente la SCS trabaja para crear guías de diseño de un vaso de yogurth completamente fabricado a partir de PS que facilite su aprovechamiento. Con esto se busca mejorar “la disponibilidad de PS de alta pureza que pueda reciclarse e incrementar la calidad”, afirma.

VENTAJAS DEL PS

Chrissi Schönfelder, SCS

“Hoy en día tenemos un cambio de paradigma; no podemos continuar haciendo todo compañía a compañía. Solamente juntos podremos lograr un reto tan grande y tan complejo como transitar desde la economía lineal hacia la economía circular.Y no solo eso, tenemos que hacerlo rápido”.

Enka, empresa experta en reciclaje de Medellín, y Dow, empresa química especializada en ciencia de materiales, se juntan para crear Revoloop, una marca que produce y vende pellets de resina reciclada a partir de los residuos acompañantes de las botellas PET (tapas, liners y etiquetas). Procesan todo el material que rescatan del medio ambiente, haciendo una mezcla exacta de PP y PE para crear una resina PCR, perfecta para la producción de empaques plásticos que no entren en contacto con alimentos, como las botellas de detergente.

Este emprendimiento sostenible promueve la economía circular y el apoyo a mejorar el trabajo de los recicladores, ya que mejorar su vida y mejora toda la cadena de procedimiento también. Los productos finales, no obstante, tendrán cambios estéticos para el color del material reciclado y Revoloop pide a sus clientes que confíen en el producto, pues es un cambio que deberá aceptarse si se quiere entrar a un mercado sostenible.

El 2021 fue un año frenético para la industria. El precio de las resinas subió de manera desproporcionada, el COVID siguió teniendo al mundo a la defensiva, a pesar de las vacunas, y el cambio a un modelo sostenible es casi una necesidad climática. Por eso mismo, le preguntamos a los directores de la industria en 2 países distintos sus perspectivas para saber qué le espera a la industria este año a partir de una retrospectiva del anterior.

MÉXICO

LOS RETOS QUE LE ESPERAN A LA INDUSTRIA MEXICANA EN 2022

En una entrevista exclusiva con Tecnologías del Plástico, el director de ANIPAC, Raúl Mendoza, nos hizo un balance de la industria plástica en México en lo que fue el 2021 y los posibles retos que afrontará en el 2022.

Las reducciones millonarias en la industria por el Covid 19

La contingencia sanitaria del Covid 19 ha afectado gravemente a la industria del plástico. La suma conjunta en producción reducida en los distintos sectores equivale a más de 16 mil millones de pesos que, al ajustar con el INEGI, la reducción sumaría más de 25 mil millones de pesos.

Esta reducción tan grande también se debe a las regulaciones impuestas sobre los plásticos de un solo uso, que redujeron la producción de poliestireno, botellas, películas, envases y contenedores plásticos.

Los únicos con verdadero crecimiento fueron los sectores de productos para uso médico con un 14.8% de crecimiento y los de componentes para equipo electrónico con un 2.3%.

«La recuperación [para algunas familias y segmentos del producto plástico] tomará más tiempo de lo que se esperaba» dice Mendoza.

El año 2021 terminó con la reducción de 90 mil toneladas y más de 7 mil piezas de diversos materiales, dejando a la industria con un cierre de producción de solo 56% de su capacidad total a causa de la pandemia y los efectos reguladores, que parece no se recuperará prontamente.

Las perspectivas para la recuperación son inciertas

Mendoza afirma que la recuperación del consumo de resinas depende de muchas variables, como el PIB del país, la producción de alimentos y la producción de consumo duradero. Considerando el crecimiento promedio anual aproximado de 4.2 en los años 2015 y 2018, se estima un escenario factible de 3.8 a un escenario medio de 4.4 para este año, pero todo puede variar por los desafíos que podrían imponer a presión de las regulaciones sobre plásticos y la perduración de la pandemia que sigue afectando la industria. No solo en México, también en el precio de algo primordial.

Las materias primas escasean y el precio sube a nivel mundial

La cadena de distribución de materias primas se vio fuertemente perjudicada el año pasado por ciertos factores: las restricciones sanitarias en aduanas y puertos, la falta de contenedores para transportar resinas, el incremento en el precio del gas y los efectos del cambio climático que han afectado el sur de los Estados Unidos, como las nevadas imprevistas que ocasionaron crisis energéticas y paros en las plantas de producción. Todo produjo un desabastecimiento en materias primas y el incremento en su precio, pues la demanda sigue en aumento y la oferta no da.

El reto estará en garantizar la operación continua de las plantas y en mantenerse competitivos, a pesar de ir en contra corriente por las prohibiciones y la escasez de contenedores para transporte marítimo. Como tal, la materia prima se puede seguir produciendo, pero no se garantiza que llegue pronto a ningún lado.

Sin duda, el gasto en materias primas no bajará pronto, por lo cual habría que optar por medidas más sostenibles, si no fuera que esta situación también afecta el precio de la materia prima reciclada. Aunque esta situación favorece el uso de materias primas recicladas, su producción todavía no se encuentra a un nivel capaz de satisfacer la demanda global, ocasionando que estas suban sus precios también.

Los detractores a una transición fácil a la economía circular

Por su lado, la industria del plástico no ha cambiado su enfoque de abandonar un desarrollo lineal y optar por un método de proceso circular. Para lograrlo se debe contar con el desarrollo tecnológico capaz de reemplazar el plástico virgen por materia prima reciclada que en este momento no todos poseen.

Se proyecta crear un proceso de reciclaje más inclusivo, donde se reconozca el trabajo de los “recogedores” dentro de este modelo circular y se logre una mejor calidad de vida para ellos. De igual manera, la industria mexicana desea transformarse a un modelo de energías renovables, pero para acceder a fuentes verdes de energía y a cambios sustanciales se necesita de una inversión en infraestructura que facilite la circularidad de materiales plásticos y un marco normativo que incentive a esa transición.

El reto estará en incentivar al sector gubernamental para que dirija sus esfuerzos junto con la industria para llegar a metas sostenibles, y es ahí la solución que Mendoza propone.

Para mejorar hay que colaborar

Aunque la pandemia fue dura con la industria del plástico, ANIPAC ofrece apoyar donde pueda en estos tiempos. Siendo portavoz frente al gobierno, siguiendo en la defensa y representación de la industria, creando estudios y datos para el mejor entendimiento del plástico en México.

También invita a las pequeñas y micro empresas a afiliarse a ANIPAC para que puedan participar en la creación de políticas públicas a favor de la industria y que pueden hacer verdaderas acciones, como demostró el segundo informe del Acuerdo Nacional Para la Nueva Economía de los Plásticos.

Gracias a la colaboración de las empresas inscritas en el Acuerdo, el 73% de envases y empaques son reciclables, reutilizables, aprovechables y/o compostables; el 75% de las empresas inscritas ya incluyen material reciclado en sus producciones, sustituyendo más de 70 mil toneladas de plástico que irían a deshechos, y cada miembro procura planes de posconsumo para materiales como PET, propileno, polietileno de alta y baja, EPS, aluminio y cartón.

«Hay que seguir fomentando la colaboración entre industria, gobierno, sociedad, academia, medios… Tenemos que seguir fomentando esta nueva era de colaboración. Se requiere, se necesita, el país lo necesita» concluye Mendoza.

COLOMBIA

“EL 2021 FUE UN AÑO POSITIVO PARA LA INDUSTRIA PLÁSTICA

En cifras positivas terminó el 2021 para la industria plástica colombiana; a pesar del aumento en el precio de las resinas, conservó una línea de recuperación económica en todos los rubros del sector, creció en sus exportaciones e importó más tecnología para el reciclaje de materiales.

Para hablar sobre este y otros temas, Laura Flores, editora de la Revista Tecnología del Plástico, entrevistó a Daniel Mitchell presidente ejecutivo de ACOPLASTICOS.

¿Cómo le fue al sector de la industria plástica colombiana en el 2021?

Generalmente analizamos dentro del sector petroquímico-plástico dos componentes: Por un lado la materia prima y por otro lado el producto fabricado con la materia prima plástica. En el caso de la producción real, es decir, el PIB del sector con corte al tercer trimestre del 2021 tuvimos un crecimiento real del 28% en la materia prima plástica. En los productos el crecimiento fue cercano al 23%.

En el caso del empleo, hay que anotar que en el país este se comporta de una manera menos volátil por ciertas inflexibilidades que hay dentro de la legislación laboral. En el 2020 cayó menos y en el 2021 creció menos, sin embargo, con un comportamiento positivo: 1.7% en el caso de los productos de plástico y 4% en los materiales plásticos.

En el caso del empleo, hay que anotar que en el país este se comporta de una manera menos volátil por ciertas inflexibilidades que hay dentro de la legislación laboral. En el 2020 cayó menos y en el 2021 creció menos, sin embargo, con un comportamiento positivo: 1.7% en el caso de los productos de plástico y 4% en los materiales plásticos.

 

¿Cuál es su visión con la problemática en torno al precio alto de las resinas?

Ha sido una época compleja con incrementos importantes en las resinas plásticas, incluso hubo situaciones de riesgo en el abastecimiento de ciertos materiales. Esto se sale de las manos de lo que pueda hacer una empresa porque es una situación global que afecta a muchas actividades económicas.

De acuerdo con las proyecciones y análisis que tenemos, esperamos que la situación de los precios y mercados internacionales se normalice, cosa que ya estamos viendo, a pesar de que no podemos esperar una caída drástica de precios a corto plazo.

Ante este panorama ¿la industria ha recurrido más al plástico reciclado?

Sin duda. Algunos de los materiales plásticos reciclados compiten directamente con los materiales originales o vírgenes. La información que tenemos de los centros de acopio de los recicladores es que no se consigue material y está caro, lo cual significa que hay mucho dinamismo en este mercado.

En Colombia no se cuenta con mucha información robusta alrededor de los mercados del reciclaje. Nosotros hemos hecho algunos esfuerzos de estudio y demás en esta naturaleza, pero aún no contamos con cifras que determinen cuánto ha crecido el sector del reciclaje de plásticos en Colombia pero sabemos por las conversaciones que tenemos con quienes transforman estos materiales que se está moviendo muy bien este mercado.

 

Hablemos un poco de los sectores ¿a quienes les fue bien?

La industria plástica es intermedia y no contamos con cifras en las que se desagreguen todos los rubros, por eso nos basamos en cómo le está yendo a los sectores usuarios de los productos plásticos. Por ejemplo, la agricultura creció al 2.4%, por ende los proveedores del plástico que le venden a este sector tuvieron un comportamiento aceptable.

Alimentos creció el 7.6%, especialmente en empaques y envases para alimentos tuvo un comportamiento interesante. Textil y confecciones creció mucho, casi al 45%, por ende las industrias que proveen a este sector con telas en poliester y demás han tenido un comportamiento interesante.

En el caso de los químicos donde están productos de limpieza, aseo, farmacéuticos y similares viene creciendo al 11%. El sector de los muebles crece al 30% y la construcción al 7.1%. En el caso del comercio donde se venden sillas, mesas y similares viene creciendo al 14.5%.

Tuvimos algunos sectores que en el 2020 cayeron fuertemente, por ejemplo, autopartes, partes de electrodomésticos que se recuperaron en el 2021. En términos generales de manera transversal el sector ha crecido bien, con algunos rubros más que otros.

Hay cierta presión sobre plásticos de un solo uso, legislaciones en contra de bolsas, sin embargo, parece que en otros países esto no afecta la demanda ni el crecimiento de estos sectores. ¿Cómo es la situación para Colombia?

El país cuenta en este momento con algunas normas que tiene que ver con los productos plásticos de las cuales resaltaría dos: El impuesto sobre las bolsas plásticas que se entregan en los establecimientos de comercio desde el 2017 y que tuvo un impacto bastante fuerte sobre ese sector de la famosa bolsa camiseta.

La segunda es una norma de responsabilidad extendida al productor para el sector de los empaques y envases, la cual no es una prohibición, restricción, ni promueve alguna sustitución de materiales, solamente exige el cumplimiento de unas metas de reciclaje que busca dinamizar los mercados del reciclaje.

En esta coyuntura que vive el sector ¿por qué es importante asistir a ColombiaPlast 2022 y qué se podrán encontrar los visitantes?

En enero del 2021 sellamos una alianza con Messe Düsseldorf, los organizadores de la feria más importante de plásticos del mundo. Con esta alianza hemos fortalecido mucho ColombiaPlast, al ser la primera que organizaremos en conjunto con Corferias y será en septiembre de 2022. Esperamos una asistencia amplia de expositores y visitantes con una agenda académica amplia.